Almoradí

D.José Montesinos Pérez Martínez (1.745-1.828), escribió entre 1.791 y 1.816 el “Compendio Histórico Oriolano”, célebre manuscrito que tras muchas vicisitudes se encuentra hoy en la caja Rural Central de Orihuela. En el está comprendida la “Crónica Suma de la Ilustre Universidad Regia de Almoradí”, en la que se habla de los orígenes e historia de la villa.

Si bien hay que mencionar que la obra de Montesinos ha resultado ser una mezcla de historia, leyenda y mito (aunque no por ello menos bella), no podemos establecer su nivel de veracidad dadas sus características.

Según este manuscrito, Almoradí fue fundada en el año 1.896 antes de Cristo por el legendario Rey Brigo, y recibió el nombre de Amarión. Perteneció a la provincia de Contestania, constituyendo parte de un pueblo de la España primitiva (probablemente de origen íbero) que estaba asentado en el territorio de la actual provincia de Alicante.

Posteriormente parece ser que fue dominada por griegos y cartagineses, aunque fueron los romanos quienes dejaron huellas inequívocas de su paso por Amarión. Mas tarde pasó a pertenecer a los visigodos (cuando estos expulsaron a los romanos), dependiendo así, Almoradí, de Teodomiro.

En el año 713 después de Cristo, Teodomiro fue derrotado por las tropas musulmanas de Abd-al-azis, en una lucha que duró veinte meses. No obstante su derrota, el duque obtuvo un favorable trato en virtud del cual, toda la comarca sur de la provincia quedó formando un pequeño Estado cristiano denominado Tudmir -con determinado vasallaje respecto de los emires-, mientras prácticamente toda la península se hallaba bajo dominio musulmán. Esta autonomía se conservó hasta principios del siglo IX en que Abderramán impuso el dominio musulmán.

Este dominio se alargó hasta el año 1.226, en que Jaime I el Conquistador dominó Almoradí y expulsó a los moriscos pasando nuestro pueblo a tener completa dependencia de Orihuela. Dice la leyenda, que la noche anterior a la gran batalla que enfrentó a Jaime I el Conquistador con los moriscos que dominaban la zona y que tuvo lugar un 30 de Noviembre, fueron vistas sobre la mezquita unas enormes aspas doradas, símbolo del martirio de San Andrés. Enterado de esto en Rey D. Jaime y recordando la festividad de ese día (San Andrés), ordenó el asalto de las murallas y reconquistó Almoradí.

Años más tarde, Alfonso X el Sabio, yerno de Jaime I, concedió la alquería de Daya y el lugar de Almoradí, al caballero castellano Fernando Pérez de Guzmán. Treinta y dos años después, Jaime II de Aragón recuperó Almoradí por haber cometido el de Guzmán un hecho desleal, quedando así Almoradí agregada a la Real Corona.

En el año 1.583, Felipe II le concede a Almoradí el privilegio de Universidad. Así se denominaba en Cataluña y posteriormente por la Corona de Aragón a los municipios durante la Edad Media, y así dejó nuestro pueblo de depender de Orihuela.

Al terminar la Guerra de Sucesión con el triunfo de Felipe V, se abolieron los fueros del Reino de Valencia y se prohibió la redacción de documentos en valenciano. En el Archivo Parroquial hay constancia del cambio del dialecto por la lengua castellana. Asimismo, el Rey concedió a Almoradí el título de “Villa Ilustre” por su lealtad a la Corona.

Pero esta es solo una de las versiones sobre el origen y fundación de Almoradí, pues Gonzalo Vidal Tur, en su libro ” Un Obispado Español en Orihuela-Aliante”, silencia al Rey Brigo y a los sucesivos ocupantes de nuestro pueblo y concede el protagonismo de la fundación a los Almorávides, tribu occidental de Marruecos que subyugó casi la mitad de España de 1.130 a 1.273.
“Era entonces un fuerte alcázar con torres,
murallas y grandes fosos. Los Almorávides,
cuando llegaron a Murcia corriéronse
algunos hasta la desembocadura
del Río Segura, quedando maravillados
de la bondad y belleza de las
tierras de sus riberas.

Para gozarlas y explotarlas, crearon un alcazar
y para que recordase a sus fundadores,
llamáronle Almoradí
Almoradí pese a su antigua fecha de fundación, es un pueblo joven y en el que apenas se observan restos del pasado, pues un fuerte terremoto acaecido en la primavera de 1.829, concretamente el 21 de Marzo, lo destruyó por completo. Han sido muy pocas los vestigios las que han llegado hasta nuestros días. Entre ellos cabe destacar el magnífico órgano parroquial.

Así podemos concluir diciendo que Almoradí es un viejo pueblo al que el paso de los años no ha hecho sino rejuvenecer, pero no por ello ha olvidado su pasado ni sus tradiciones y costumbres, tan antiguas como su historia.

Como dice Escolano el propio nombre del pueblo evoca su pasado pues Almoradí es una palabra árabe que significa “Mi Voluntad y mi Deseo”